domingo, 10 de marzo de 2019

NIKOLA TESLA


Nikola Tesla fue el descubridor del campo magnético rotatorio, la base de la corriente alterna que hoy ilumina el mundo; pero también el padre de tecnologías visionarias en su época como la robótica, la informática o las armas teledirigidas. Tesla disfrutó del mecenazgo de grandes prohombres que crearon sus imperios gracias en parte a los descubrimientos de Tesla para luego estafarle y dejarle solo y arruinado. Uno de los inventores más importantes de la historia, con una personalidad llena de ideales, obsesiones y trastornos, fue maltratado por gente como Edison. El hombre al que tantas veces copiaron y robaron sus ideas
INICIO DE LA LEYENDA

El día de junio en que pisó la Oficina de Inmigración de Castle Garden, en Manhattan, ataviado con un repulido sombrero hongo y una escueta levita negra, al menos nadie confundió a Tesla con un pastor de ovejas montenegrino ni con un preso por deudas escapado de la cárcel. Ocurría esto en 1884, el mismo año en que la nación francesa le regaló al pueblo estadounidense la estatua de la Libertad. (…)


Tesla no pasó por el departamento de empleo, donde contrataban a cuadrillas de obreros para desempeñar penosas jornadas de hasta trece horas en la construcción del ferrocarril, en minas, en fábricas o como cuidadores de ganado. Ni mucho menos. Con su carta de presentación para Edison y la dirección de un conocido suyo en el bolsillo, solicitó a un policía las indicaciones pertinentes y, lleno de resolución, echó a andar por las calles de Nueva York.

Pese a que Edison era un genio, no podía decirse que fuera muy conocido en aquella época. Había puesto en marcha la Edison Machine Works, de Goerck Street, y la Edison Electric Light Company, sita en el número 65 de la Quinta Avenida. Su central eléctrica, instalada en los números 255-257 de Pearl Street, abastecía de electricidad a la zona de Wall Street y del East River. Disponía también de un enorme laboratorio de investigación en Menlo Park, Nueva Jersey, que daba empleo a numerosas personas y donde, en ocasiones, ocurrían cosas de lo más sorprendentes.


Tesla se presentó, hablando un correcto inglés con acento británico, un poco más alto de lo que tenía por costumbre en atención a la sordera que padecía Edison.
-Traigo una carta del señor Batchelor.
-¿Batchelor? ¿Algo no va bien por París?
-Todo en orden que yo sepa, señor.
-Tonterías. En París siempre hay algo que anda mal.
Edison leyó la sucinta nota de recomendación de Batchelor y soltó un bufido. Observó a Tesla con atención.
-”Conozco a dos grandes hombres, y usted es uno de ellos. El otro es el joven portador de esta carta”. ¡Caramba! ¡A esto le llamo yo una carta de recomendación! A ver, ¿qué sabe hacer usted?
Hizo un rápido repaso del trabajo que había realizado en Francia y Alemania para la Continental Edison y, antes de que su interlocutor hiciera un comentario siquiera, comenzó a describir las excelencias del motor de inducción de corriente alterna, basado en su descubrimiento del campo magnético rotatorio. Por ahí irían los tiros en el futuro, aseguró: un inversor avispado podría hacerse multimillonario.
-¡Alto ahí, amigo mío! -replicó Edison, encolerizado-. Ahórreme esos disparates que, además, son peligrosos. Esta nación se ha decantado por la corriente continua. No seré yo quien eche por tierra lo que la gente quiere. Pero quizá tenga algo para usted. ¿Sabe arreglar el sistema de alumbrado de un barco? (…)


No tardó mucho Tesla en dar con la solución para que las rudimentarias dinamos de Edison, si bien limitadas a la producción de corriente continua, funcionasen de forma más eficiente. Así, propuso un método para rediseñarlas, asegurando que no sólo mejorarían sus prestaciones, sino que se ahorrarían mucho dinero.

El astuto hombre de negocios que latía en Edison se avivó al oírle hablar de dinero. No tardó en comprender, sin embargo, que el proyecto que Tesla proponía era de gran calado y necesitaría dedicarle mucho tiempo.

-Le pagaré cincuenta mil dólares a usted solito si es capaz de llevarlo a buen término -le dijo.

Durante meses, sin apenas dormir, Tesla trabajó como un loco. Aparte de rediseñar los veinticuatro generadores de arriba abajo e introducir notables mejoras, implantó controles automáticos, una idea original que quedó registrada como patente.

EL INICIO DE LAS ESTAFAS
Las diferentes formas de ser de cada uno pesaron mucho desde el principio. Edison renegaba de Tesla, a quien consideraba un intelectual, un teórico, un erudito. Según el mago de Menlo Park, el 99% por ciento de la genialidad consistía “en prever qué cosas no iban a funcionar”.

Convencido de que la corriente continua era imprescindible para la fabricación y posterior venta de bombillas incandescentes, Edison intuía la amenaza que, para su sistema, representaba aquel extranjero tan brillante: la vieja historia de los intereses creados.

Tesla dedicó casi todo un año al rediseño de los generadores de Edison. Una vez concluida la tarea, informó a su jefe de que había culminado con éxito su empeño y le reclamó, por supuesto, los cincuenta mil dólares prometidos.

Edison retiró sus enormes zapatos negros de encima de la mesa y se le quedó mirando, boquiabierto.
-Tesla -le espetó-, ¡qué poco ha aprendido usted del humor americano!

Una vez más, la Edison Company se reía de él. Enfurecido, Tesla presentó la dimisión. Edison trató de arreglar las cosas ofreciéndole una subida de diez dólares sobre el magnífico salario que percibía, dieciocho dólares a la semana. Tesla se caló el sombrero hongo y se marchó (muy distinta es la versión del bando de Edison: Tesla le ofreció a Edison sus patentes de corriente alterna por cincuenta mil dólares, y éste las rechazó pensando que se trataba de una broma).

Tesla, cuya reputación como ingeniero iba en aumento, había recibido de un grupo de inversores la oferta de crear una empresa que llevase su nombre. No se lo pensó dos veces: todo el mundo se daría cuenta de la trascendencia del descubrimiento de la corriente alterna, un hallazgo que, según él, liberaría al género humano de innumerables ataduras.


Se constituyó, pues, la Tesla Electric Ligth Company, con sede de Rahway. En el proyecto estaba James D. Carmen.

Tras haber oído hablar de su motor de inducción, el jefe del taller donde languidecía el inventor le presentó a A. K. Brown, director de la Western Union Telegraph Company, quien no sólo estaba al tanto de lo que representaba la corriente alterna, sino que mostraba un interés personal en las nuevas perspectivas que ofrecía esta solución.


Allí donde Edison había sido incapaz de aprehender una revolución ya en ciernes o, para ser más exactos, había intuido que supondría el toque de difuntos para su proyecto de electrificación con corriente continua, Brown optó decididamente por el futuro. Respaldó la creación de una nueva empresa que también llevaría el nombre del inventor, la Tesla Electric Company, con el objetivo primordial de desarrollar el sistema de corriente alterna ideado por el serbio en un parque de Budapest, allá por 1882.

El laboratorio y las naves que ocupó un Tesla ilusionado con su nueva empresa estaban situados en los números 33-35 de South Fifth Street, a pocas manzanas de las naves donde trabajaba Edison.


Como ya tenía el proyecto acabado en su cabeza, a los pocos meses estaba en condiciones de patentar su sistema polifásico de corriente alterna, que de hecho eran tres, monofásico, bifásico y trifásico, si bien realizó experimentos con otras variantes. En cada caso, diseñó los correspondientes generadores, motores, transformadores y controles automáticos. (…)

En noviembre, Westinghouse puso en marcha en Buffalo la primera red comercial de corriente alterna de Estados Unidos; en 1887, disponía ya de más de treinta centrales operativas. Todo esto sin olvidar el sistema de corriente continua, el utilizado por la Edison Electric Company, una de las primeras empresas en entrar en liza.


Pero aún no se había dado con el motor de corriente alterna que ofreciera resultados satisfactorios. No habían pasado seis meses desde que se inauguró el laboratorio, y Tesla ya había presentado dos motores de estas características a la Oficina de Patentes y enviado las primeras solicitudes para patentar el uso de la corriente alterna.


Las noticias acerca de la inesperada actividad que se registraba en la Oficina de Patentes no tardaron en llegar a oídos de Wall Street, y a los círculos empresariales y académicos. Por indicación del profesor Anthony, el 16 de mayo de 1888, un joven serbio casi desconocido fue invitado a pronunciar una conferencia en el American Institute of Electrical Engineers.

A propósito de la disertación de Tesla, el doctor B. A. Behrend declaró: “Nunca, desde la aparición de las investigaciones experimentales sobre la electricidad, de Faraday, habíamos asistido a una exposición tan clara y contundente de una verdad experimental como un puño”.


El mensaje de Tesla llegó en el momento más oportuno. En sus patentes estaba la clave que George Westinghouse llevaba tanto tiempo buscando. El magnate de Pittsburgh, un hombre achaparrado, basto, dinámico y con bigotes de morsa, tenía una especial debilidad por ir vestido a la moda y gustos de aventurero. Como Morgan, no tardaría en enganchar su vagón privado a los trenes ordinarios que unían Pittsburgh y Nueva York, primero, y luego a los que llegaban hasta las cataratas del Niágara.

Aparte de luchador nato, como Edison, era tan cabezota como el inventor. En definitiva, los dos estaban bien pertrechados para la batalla que se avecinaba.


Westinghouse era un empresario avasallador, pero desde luego no se conformaba sólo con hacerse rico. Desde su punto de vista, el éxito en los negocios no pasaba por untar a políticos ni por darle al público lo que quería. Supo ver y comprender de inmediato el potencial que entrañaba aquel sistema, que permitiría el transporte de electricidad de alto voltaje a cualquier parte de los inmensos Estados Unidos. Como Tesla, también había soñado con sacar provecho del potencial hidroeléctrico que representaban las cataratas del Niágara.

Fue a ver al inventor a su laboratorio. Los dos, enamorados por igual de aquella nueva fuente de energía y compartiendo los mismos gustos por la pulcritud en cuanto al atuendo, hicieron buenas migas. El laboratorio y los talleres de Tesla estaban atestados de intrigantes artilugios. Westinghouse iba de uno a otro, agachándose a veces, apoyando las manos en las rodillas, para verlos más de cerca; en ocasiones alargaba el cuello y asentía con gesto de satisfacción al escuchar el leve zumbido de los motores de corriente alterna. No le hicieron falta demasiadas explicaciones.


Se dijo entonces, aunque lamentablemente no disponemos de documentación al respecto, que el empresario se volvió para mirar a Tesla y le ofreció un millón de dólares más un porcentaje por los derechos de todas las patentes de corriente alterna que había registrado a su nombre.

Caso de ser cierto, el inventor debió de declinar la oferta, porque en los archivos de la empresa consta que Tesla recibió unos sesenta mil dólares de la compañía Westinghouse por cuarenta patentes, cantidad que quedó desglosada en cinco mil dólares en metálico y ciento cincuenta acciones de la sociedad. Sin embargo, en los archivos de la empresa también figura que recibiría dos dólares y medio por cada caballo de potencia mecánica generado gracias a la electricidad que se vendiese.

A la vuelta de unos pocos años, tales porcentajes llegaron a representar una suma de dinero tan considerable que dieron lugar a un singular problema.

Así que aceptó el trabajo de asesor en la Westinghouse para adaptar su sistema monofásico, a cambio de un salario de dos mil dólares mensuales. Aquellos ingresos extra le venían de perlas, pero le obligaban a trasladarse a Pittsburgh en el preciso momento en que empezaba a recibir invitaciones de las cuatrocientas mayores fortunas del país. De mala gana, pues, se mudó.

Como era de temer, un sistema tan novedoso no dejaría de plantear dificultades. La corriente de 133 hercios que se utilizaba en la Westinghouse no era la adecuada para el motor de inducción de Tesla, pensado para una frecuencia de 60 hercios. De no muy buenas maneras, así se lo expuso reiteradamente a los ingenieros de la empresa, haciéndoles ver que estaban equivocados. Sólo después de realizar vanos y costosos experimentos durante meses, los técnicos se avinieron a seguir sus indicaciones, y entonces el motor funcionó tal y como estaba previsto. A partir de ese momento se adoptó la frecuencia de 60 hercios para la corriente alterna.

EL FINAL: LA ENVIDIA DE EDISON
Cuando se enteró del acuerdo al que habían llegado Tesla y la Westinghouse para el desarrollo del sistema de corriente alterna, Edison se sintió dolido en lo más hondo. Por fin, las trincheras quedaban nítidamente delimitadas. Pronto puso en marcha su maquinaria propagandística de Menlo Park, y comenzó a imprimir y distribuir soflamas incendiarias sobre los supuestos peligros que entrañaba la corriente alterna. Siguiendo las consignas de Edison, caso de que no se diera ninguno, había que provocar accidentes achacables a la corriente alterna y advertir al público del riesgo que corría. En la guerra de las corrientes no sólo entraban en lid las fortunas invertidas en el sector, sino también el amor propio de un genio egocéntrico.


Aparte de la virulenta campaña que orquestó en periódicos, folletos y boca a boca, Edison puso en marcha las reuniones de los sábados, sólo aptas para informadores de buen temple: allí presenciaban cómo los aterrados perros y gatos, que los niños habían retirado de la circulación, eran arrastrados hasta una placa de metal unida por unos cables a un generador de una corriente alterna de mil voltios.

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domingo, 3 de febrero de 2019

El Hangar. Nueva adquisición. El Telekino


Llevamos cierto tiempo guardando cachivaches varios en El Hangar, a cual más útil o todo lo contrario.
Pero hoy ha llegado la primera pieza interesante: El Telekino


Es bien cierto que desde que se hizo la expo en el 89, cada vez más el mundo se va modernizando con nuevos inventos.
Y el Telekino es un muy buen ejemplo de ello.

Es un regalo que nos ha hecho Torres Quevedo, al entregarnos al primer prototipo de su control remoto, algo que en breve se impondrá  como alternativa en naves en las que no es necesario que el pilotó esté dentro de ella.

El nombre que nuestro amigo ingeniero ha escogido, el Telekino, realmente significa movimiento a distancia, es un autómata que ejecutaba órdenes transmitidas a través de ondas de radio y que era capaz de gobernar sistemas electromecánicos.

Según nos cuenta, en menos de un año, presentará el nuevo modelo, más moderno y pequeño, tanto en la Royal Science Society como en la Academia de Ciencias de París, si todo va bien. Está preparando la memoria descriptiva y ya ha empezado con las demostraciones experimentales. Bueno, más que experimentales, son demostraciones prácticas, ya que incluso en la aeronave Hispania, ya hay montada una en una de las barcas de transbordo, que está dando muy buenos resultados a su propietario.

Según las propias palabras de Leopoldo, el Telekino es un sistema telegráfico, con o sin cables, cuyo receptor fija la posición de un interruptor que maneja un servomotor que acciona algún tipo de mecanismo
El mensaje es enviado mediante una codificación digital binario (on-off), algo que los entendidos dicen será el futuro y que tos, todo, se regirá por este código, antes de 100 años.

Ya con las pruebas realizadas, el Ministerio del Ejército se está interesando en él, para dotar a los torpedos de Isaac Peral con este sistema y teleguiarlos a distancia hasta su objetivo.

Esperemos que nos sigan llegando objetos tan interesantes como el Telekino, para El Hangar.

jueves, 3 de enero de 2019

Safari de Henry Morton por África. Las grandes exploraciones románticas


Viernes, Barcelona, a 3 de enero de 1879

Hemos recibido noticias de Henry Morton Stanley, desde África, por lo que este humilde periodista intentará explicar un poco porque tal ilustre caballero se encuentra en esos parajes exóticos.

Primero indicando que según Mr. Morton, Safari es una palabra nativa, de los swahili, que quiere decir “gran viaje”. Y es muy adecuada.  

Los señores europeos, Lores en su mayoría, han iniciado desde hace unas cuantas décadas, los grandes viajes (Safari) para explorar el extenso terreno de la zona sin explorar del centro del continente. Una mezcla entre exploración y afición, entre el trabajo de descubrir lo nuevo, el encanto del romanticismo y la afición de la caza.


Esto siempre nos ha cautivado a todos los occidentales, en una u otra medida, por el descubrimiento profundo de los territorios africanos desconocidos.

Los Safaris fueron empezados, o por lo menos conocidos, gracias al explorador inglés William Cornwallis Harris hace unos 50 años, en el año 1836, el cual recorria diariamente diferentes puntos del África desconocida, observaba y anotaba todo lo que se podía, tanto de animales, como de animales, indígenas y paisajes.

A todo ello, Mr Cornwallis edito un libro de estos viajes que con el pasar de los años, Nobles de diferentes países occidentales, aburridos de su condición, se dedicaron a hacer Safaris para poder tener algo de aliciente en sus vidas. Y para poder demostrar lo por donde habían pasado, utilizaron los viajes para cazar, ya no zorros, sino piezas mayores para ser notables entre sus amistades.

Los viajes hacia la áfrica profunda se han ido sucediendo uno tras otro. Unos por parte de viajeros incansables, con el afán de labrarse un nombre en este desconocido y viejo continente, otros por el amor de la exploración y abrir nuevas rutas a compatriotas.

Aunque realmente los primeros viajes, Safaris, fueron realizados en el S. XVIII, para saciar la sed de información que un extraordinaro hobbi había arraigado en la alta sociedad, en especial la inglesa: El imperio Egipcio. 

Han existido diferentes exploradores  que han cruzaron en diferentes direcciones el continente africano. Unas por el simple hecho de “colonizar” con el evangelio (el Dr. Livingstone), o para conseguir las riquezas que esconden en su interior, como por ejemplo el conocido Allan Quatermain, en busca de las desaparecidas minas del Rey Salomón.
El resto de Europeos que han ido a colonizar este basto continente en la última década, han ido básicamente para sobre salir en la sociedad en el que viven, para conseguir perpetuarse en el status que poseen, utilizan las rutas abiertas por estos grandes hombres de principios del siglo, para poder traer sus trofeos a sus casas y hacer un estudio recubriendo el suelo de pieles, las paredes con cabezas disecadas y los rincones que pequeños mamíferos disecados en posición más o menos naturales.

Aniceto Torregroga

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martes, 23 de octubre de 2018

Pautas de comportamiento en la mesa


En la mesa deben seguirse unas pautas de comportamiento para poder compartir la velada con los demás compañeros sin molestar o incomodar. Algunos puntos a tener en cuenta:

1. Las damas SIEMPRE son las primeras en sentarse. Los caballeros nunca se sentarán en la mesa, hasta que TODAS las damas hayan tomado asiento. Si el caballero tiene a una dama su lado, no importa la edad, debe retirar la silla para facilitar su "entrada" a la mesa, y luego se la acerca con cuidado y delicadeza.

2. Debemos sentarnos en el lugar que le hayan indicado. Y no donde nos venga de gusto en ese momento.

3. Hay que sentarse con una postura recta. Esa postura debe ser paralela al respaldo de la silla, sin ponernos con una rigidez excesiva, ya que debemos movernos con cierta soltura.

4. Los codos no se ponen NUNCA en la mesa. Los brazos reposarán sobre la mesa, sólo si es necesario, apoyando los antebrazos. El único momento en el que se pueden los codos sobre la mesa, es cuando no haya nada de comida en ella, ni tengamos ningún cubierto en las manos.

5. No moveremos el brazo por delante de un comensal que tengamos a nuestro lado, ni tan siquiera para alcanzar algún elemento como sal, salsera, etc. Si queremos utilizar estos elementos que están fuera de nuestro alcance, se debe pedir que nos lo acerquen con suma educación.

6. No se habla ni se bebe con la boca llena. BAJO NINGÚN PRECEPTO.

7. No se habla o gesticula con los cubiertos en la mano. En otras épocas se consideraba un intento de agresión y se ha perpetuado como una ofensa para los comensales cercanos.

8. La comida que tengamos pinchada o depositada en un cubierto se come, NUNCA se deja en el cubierto, ni gesticulando con él, ni depositado en el plato. SIEMPRE nos lo comeremos antes de hablar, escuchar o mirar.

9. Hay que adaptarse al ritmo de la comida. Nos temeos que acostumbrar a comer con un ritmo de conversación. Nunca debemos  no comer de forma acelerada o ansiosa, o muy despacio. El ritmo adecuado de cada plato está entre los 7 y 15 minutos. NUNCA, bajo ningún concepto, acabar antes de 5 minutos ni pasados los 20 minutos.

10. Se mastica sin abrir la boca y sin hacer ningún tipo de ruido. Lo mismo a la hora de beber. No sorber haciendo ruido.

11. No se pasa comida entre platos, o se pincha en el plato de otro comensal. POR DIOS!!!, un poco de compostura y dignidad.

12. Pida siempre las cosas "por favor". Y recordar “dar las gracias” cuando le acercan lo que ha pedido con el “por favor”.

13. Las alabanzas a la comida, el vino o cualquier otro tema deben ser moderadas. Nada de exageraciones que comprometan a los anfitriones.

14. No puede abandonar la mesa salvo por razones de primera necesidad. Si se necesita hacerlo, pedir las excusas pertinentes.

15. Nada de móviles, u otros elementos electrónicos ni sobre la mesa ni en los bolsillos. Si tenemos alguno, deberá estar COMPLETAMENTE APAGADO. Ni tan siquiera en silencio y vibración.

16. La servilleta siempre en el regazo. Nunca en la mano o atada al cuello en plan babero.

17. Si no desea que le sirvan más cantidad de un plato o bebida, no se pone la mano sobre el plato o la copa, se indica verbalmente no desea más.

18. En la mesa PROHIBIDO: retocarse el maquillaje, rascarse, hurgarse la nariz, ni cualquier otro gesto poco ortodoxo, ya que denota una falta de sensibilidad y educación hacia el resto de comensales. Y peinarse antes de comer, es lo más antihigiénico que se puede hacer (y sí, hay quien lo hace y no sólo con las manos).

19. Hablar con un tono moderado y evitar las voces. No se habla de extremo a extremo de la mesa, con otro invitado, chillándole. Si quiere comentarle algo, debe esperar a la tertulia posterior, cuando todos se hayan levantado de la mesa. Hable solo con los más cercanos a usted.

20. En caso de duda, lo mejor es preguntar, o bien observar el comportamiento de otros comensales que denoten una educación adecuada.

martes, 25 de septiembre de 2018

La Gran Exposición Universal de 1888


Barcelona, 25 de septiembre de 18888
Arnaul de Cigrony.

En Barcelona está aconteciendo un Gran Evento que seguro transformará la ciudad, tanto a nivel empresarial, como de la ciudadanía.

Ha empezado la Gran exposición!!!


Cartel anunciado de la Gran Exposición.



Ya se han notado los primeros cambios en la ciudad.

A pesar de todos los contratiempos políticos que estamos inmersos en estos tiempos en las colonias de las Filipinas ante los Cipayos y en Cuba y Puerto Rico, frente al imperio Norteamericano, El alcalde Rius i Tulet ha conseguido convencer y movilizar a un ejército de voluntarios, para montar uno de los más ambiciosos proyectos que ha visto la ciudad: La Gran Exposición Universal


Arc del Trionf. Entrada al paseo que accede al recinto de la Gran Exposición.


Este acontecimiento con claras influencias culturales importadas del extranjero, consigue devolver a los ciudadanos de Barcelona el entusiasmo por la Ciudad, consigue apagar aunque sea temporalmente los diferentes motines, incendios y manifestaciones que estaban provocando los trabajadores.
Vista general del interior del recinto.

Para poder realizar todos los trabajos, han llegado de todos los rincones del Estado Español, un gran contingente de trabajadores con sus familias.

Entrada del recinto de la exposición



Las construcciones que podemos ver en estos momentos en la ciudad tienen un connotado estilo europeo, modernismo le llaman algunos. Entre estos edificios podemos encontrar en la Av. Marquès d'Argentera,  O el parque creado para el paseo y disfrute de los asistentes a la exposición, cosonado por una gran cascada.


Cascada del parque de la Exposición.

Puente en el lago de la Exposición.

Barcelona por fin se ha convertido una urbe moderna y cosmopolita, dejando atrás una ciudad provinciana.



Vista aérea del recinto de la exposición.





Imágenes:

viernes, 17 de agosto de 2018

I.Peral, S.L. - Submarinos eléctricos

(Planos del prototipo militar)


Hace ya bastantes años, mi amigo el Teniente de Navío Isaac Peral, propuso a la armada realizar un submarino eléctrico.

A la armada la idea le pareció futurista, pero como debían ciertos “favores” al Teniente de Navío, le permitieron construirla.
Pero después de la primea maniobra, ciertas mentes cerradas en la época de los barcos a vela, dejaron en astillero al navío sumergible.

Motivo por el cual Isaac dejo la marina española y se dedicó a la creación de navíos sumergibles para las personas civiles que quisieran pagarlo.
Han pasado casi 10 años y los submarinos construidos se cuentan por centenas, o más de mil. Estos van desde los yates sumergibles de lujo, los transoceánicos sumergibles de pasaje y los submarinos mercantes de carga.

Realmente al inicio de su idea, comenzó el 20 de Septiembre de 1884, cuando Isaac ideó el "Proyecto de Torpedero Submarino". Cuando un año más tarde presentó el estudio a sus superiores, me cometó que estos la idea de un arma que se moviese bajo el agua, el torpedo, les pareció magnífica, pero la nave para lanzarlos, el submarino, no. Aun así, el Vicealmirante Pezuela ordenó dotar con el dinero suficiente para su construcción.

Una vez casi terminado el submarino, a falta del motor eléctrico, hubieron cambio políticos en 1886 y el Vicealmirante Pezuela pasó a reserva y asumió la titularidad del Ministerio de Marina el Contraalmirante Beránger, el cual empezó a poner impedimentos de todo tipo e inspección tras inspección, a cual más absurda. Pero gracias al buen hacer de mi amigo, ampliaron la dotación económica para la fabricación del motor eléctrico.
En 1887 el motor ya estaba fabricado y en pleno funcionamiento.

Al final el nevio sumergible tenía unas dimensiones de 22 m de eslora, 2,76 m de puntal, 2,87 m de manga y 77 t. de desplazamiento en superficie y 85 en inmersión, y dos motores de 30 CV que impulsaban dos hélices gemelas. La refrigeración de este primer proyecto consistía en soplar sobre ellos el aire comprimido almacenado en el submarino.



En cuanto a la batería de acumuladores que suministraba la energía a los motores principales y a los auxiliares, otro gran invento de mi amigo Isaac, se necesitaron 613 acumuladores, con un peso total de la batería de 30 toneladas.

En este primer navío, la velocidad no era ni una quinta parte de los que actualmente salen de los astilleros de I.Peral, S.L., ya que la velocidad de este primer prototipo variaba dependiendo de la carga de las baterías, desde 4,7 nudos, con batería por debajo del 50% de carga, hasta los 10,9 nudos a plena carga.
Este problema lo tiene solventado actualmente y los yates pueden tener una velocidad algo más de 50 nudos, constantes.
El de pasaje, como el Shining Star, pueden llegar hasta los 65 nudos de velocidad (algo más de 120km/h), eso si, sobre la superficie, bajo el agua se reduce a los 50 nudos (algo más de 90Km/h).

Isaac tiene algun litigio con ciertas empresas constructoras de transatlánticos, inmensamente más grandes, ya que están en constantes denuncias por considerar estas velocidades punta “peligrosas para el pasaje y la tripulación”. Pero tras 10 años y no haber habido ningún accidente, abalan que estas velocidades punta, si se usan, son seguras.

Una cosa es la velocidad, y otra es la autonomía del navío. Cada nave sumergible, dependiendo de su diseño, capacidad de aire comprimido y de la carga de las baterías, pueden tener más o menos autonomía.
Por ejemplo, la Shining Star, a una velocidad de 50 nudos, tiene más que suficiente para la travesía Barcelona-New York, que cada 2 semanas realiza, en los tres días que dura la travesía, llevando a sus 250 pasajeros, en sus correspondientes camarotes de 1ª y 2ª clase.
Realmente podría realizar toda la travesía de una sola vez bajo el agua, y así se ha hecho en más de una ocasión cuando las condiciones atmosféricas han sido adversas, pero más o menos a mitad del recorrido suben a superficie una vez durante unas horas, para tomar aire limpio y poder potabilizar el agua, tanto para el consumo humano como para la regeneración de la carga de las baterías.

Isaac me comentó que en el primer proyecto, el submarino militar que acabó en el astillero de La Carraca para su desguace (y que gracias a la mentalidad militar nadie patentó los inventos de Isaac, que esté lo pudo hacer al salir del ejército), que éra de un único casco, por lo que no podía bajar a más de 10 metros, por la presió, y que actualmente, con sus dos y hasta tres casocos, han llegado a profundidades de más de 200 metros de profundidad.


(El 1º prototipo del submarino de Isaac Peral)



En octubre de 1890, ahora hace 10 años, tras una serie de ultimátum, estira y afloja del Ministerio de Marina respecto al submarino y negándose a construir más submarinos, El entonces Teniente de Navio Isaac Peral, pide la baja en la Marina y entra en la vida civil, por lo que a finales de ese mismo año patenta sus inventos, ante el desprecio de la Marina Española, crea I.Peral, S.L., e inicia la construcción del primer submarino privado, bajo pedido del industrial Sr. D. Jaume Busquet.

Actualmente estoy valorando ampliar mi flota de naves, entre naves marinas y aeronaves, con la primera sumergible. Está a buen precio, que por unas 300.000 ptas puedo tener uno, y ahora tienen unos diseños muy innovadores.
(Transoceánico Shining Star para 250 pasajeros)

Seguiré hablando con mi amigo Isaac.

Burt Minorrot



NOTA: Este artículo es una receración ficticia, basado en el hecho histórico de la construcción del primer submarino eléctrico y militar.

Imágenes:


lunes, 16 de julio de 2018

[Manual del Buen Vestir] Como afeitarse con navaja

No sólo saber dejarse la barba, sino el saber afeitarse no sólo es un arte, sino que es la base de una buena imagen hacia otros, en especial la imagen de la elegancia masculina.

Afeitarse a navaja se requiere de destreza.
No es una habilidad con la que los hombres hayamos nacido con ella.
Tampoco es algo que se aprenda en un día.
Se necesitarás práctica, mucha práctica, y poco a poco iremos mejorando hasta obtener un buen afeitado.
La navaja de afeitar no apura más que una maquinilla.

Y la principal virtud del afeitado con navaja: Tener paciencia.


¿Qué debemos hacer para afeitarnos con Navaja?
Las herramientas y los pasos a seguir serán según se relatan.



-La Navaja


Hay multitud de marcas de navajas entre las que vas a poder elegir.
Los especialistas nos recomiendan que consigamos algunas de las más reconocidas, que en la tienda especializada, como la Ganiveteria Roca de Barcelona,  nos asesorarán gustosamente.

El motivo de buscar las marcas más reconocidas, es porque llevan muchos años fabricando navajas, por lo que evitaremos sorpresas.


-El asentador


Se trata de una herramienta esencial para el mantenimiento la navaja.
Su función es la de suavizar el filo de la navaja.

El asentador no es un afilador de la navaja.

El asentador simplemente re-alinea las mellas del filo sin retirar metal.
Es aconsejado que no sólo al ir a utilizar la navaja, sino que cada vez que la hayamos utilizado, la pasemos por el asentador.


-¿Cómo preparar la cara?


La clave para obtener una gran experiencia de afeitado es que dediquemos tiempo al preafeitado.
Es importante que reblandezcas la barba.
Para ello utiliza abundante agua tibia o caliente antes de afeitarte.

También hay lociones para antes del afeitado que te ayudan a ablandar la barba.
Esto es especialmente recomendado para barbas rebeldes o de pelo duro.

Un buen momento para afeitarse es después de ducharse con agua caliente, ya que ayuda a abrir los poros de la piel.
Cada uno tenemos nuestras preferencias y manías, por lo cada uno de nosotros encontraremos el mejor momento para hacerlo.

Ya tenemos los poros abiertos y, hallamos puesto loción preablandadora o no, lo siguiente es utilizar una brocha combinada con un buen jabón / crema de afeitar para conseguir ablandar la barba.


Podemos escoger muchos tipos de brochas. Pero los hay de tres tipos principales de pelo: De pelo sintético, pelo de tejón o de Cerda.
Aunque el tipo de brocha ya es un tema de gustos, las de mayor calidad son las de pelo de tejón.

El jabón debe ser de buena calidad y que cree abundante y cremosa espuma.
Nos va a ayudar mucho a la hora del afeitado, para que la navaja deslice y corte mejor.
La elección es también compleja, ya que las podemos encontrar en diferentes formatos, texturas, fragancias y propiedades.


-Afeitarse con una navaja de afeitar
Se recomienda aplicar la navaja plana sobre la cara, dado que el grosor de la navaja nos marcará el ángulo.
Este ángulo suele ser de unos 30º.

Debemos hacer poca presión y lentamente aplica un movimiento con la navaja en la dirección en la que crece el pelo.

Una forma de empezar afeitándonos, puede ser por los mofletes, que es la parte más sencilla, y dejar para el final el cuello, que es la parte más compleja de afeitar.
Una vez que hayamos terminado con la primera pasada, iniciamos una segunda. Esta vez, si así se prefiere, podemos afeitarnos a contrapelo, dependiendo si tenemos o no una piel muy sensible.

Una vez terminado de afeitarnos, debemos lavar la zona afeitada con agua tibia, para enjuagárnosla posteriormente con agua fría, para cerrar los poros.

-Loción para después del afeitado.
Una vez hayamos terminado de enjuagarnos la cara, la secamos y nos aplicamos after shave para refrescar, suavizar y calmar la piel de las irritaciones



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